Consejos

Cómo elegir una sordina de estudio para trompeta

Si alguna vez has intentado estudiar trompeta en un piso, seguramente ya sabes cuál es el problema.

La trompeta no es precisamente un instrumento discreto.

Practicar por la noche, vivir con otras personas o simplemente intentar no molestar a los vecinos puede hacer que encontrar un momento para estudiar sea complicado.

Una sordina de estudio para trompeta puede solucionar gran parte de ese problema, pero elegirla únicamente pensando en cuál reduce más el volumen no siempre es una buena idea.

Una buena sordina de estudio tiene que hacer algo bastante difícil: reducir mucho el sonido sin conseguir que la trompeta deje de sentirse como una trompeta.

Reducir el volumen no debería ser el único objetivo

Cuando colocamos una sordina de estudio dentro de la campana estamos modificando necesariamente la forma en la que sale el aire y se propaga el sonido.

Por eso aparece cierta resistencia adicional.

Es normal.

El problema comienza cuando esa resistencia es tan grande que tenemos la sensación de estar soplando contra un instrumento completamente cerrado.

Puedes encontrar sordinas capaces de reducir muchísimo el volumen, pero que resultan poco cómodas para estudiar durante una sesión larga.

Y también puedes encontrar lo contrario: modelos muy cómodos que apenas reducen suficiente sonido para utilizarlos de noche.

La clave está en el equilibrio.

Para estudiar de forma habitual nos interesa una sordina que reduzca suficientemente el volumen pero mantenga una respuesta razonablemente natural.

La resistencia importa más de lo que parece

Esta es probablemente una de las sensaciones que más notarás al probar diferentes sordinas.

Algunas permiten que el aire circule de forma relativamente libre. Otras generan bastante contrapresión.

Cuando la resistencia es excesiva podemos acabar modificando inconscientemente nuestra manera de soplar.

Y si pasamos muchas horas estudiando así, la sensación al retirar la sordina puede ser completamente diferente.

Por eso una sordina de estudio no debería valorarse únicamente poniendo la trompeta a un lado de la habitación y comprobando cuál hace menos ruido.

Hay que tocar con ella.

Hacer escalas.

Probar articulaciones.

Moverse entre el registro grave y agudo.

Tocar piano y después forte.

Y comprobar si seguimos sintiendo que podemos trabajar cómodamente.

¿Tiene que mantener exactamente la misma afinación?

Aquí aparece otro punto importante.

Cualquier elemento que introducimos en la campana puede modificar ligeramente la respuesta acústica del instrumento.

Una buena sordina de estudio debería intentar minimizar esas alteraciones.

No significa necesariamente que cada nota vaya a comportarse exactamente igual que tocando sin sordina, pero tampoco debería obligarnos a luchar constantemente contra la afinación.

Si al colocar una sordina notas cambios muy grandes entre registros o necesitas realizar compensaciones exageradas para determinadas notas, probablemente no sea la opción más interesante para estudiar durante largos periodos.

Más adelante profundizamos en este tema en nuestro artículo:

→ ¿Una sordina de estudio cambia la afinación?

Piensa para qué la necesitas realmente

No necesita exactamente la misma sordina alguien que busca calentar diez minutos antes de subir al escenario que alguien que necesita estudiar todos los días durante una hora en su habitación.

Si la necesitas principalmente para calentar, probablemente priorices que sea pequeña, ligera y fácil de transportar.

Si vives en un piso y quieres estudiar por la noche, la reducción de volumen tendrá mucho más peso.

Y si va a convertirse en tu principal herramienta de estudio en casa, la comodidad, la resistencia y la estabilidad de la afinación pasan a ser especialmente importantes.

Es uno de esos productos donde la respuesta a “¿cuál es la mejor?” depende muchísimo de la pregunta “¿para qué?”.

También debería ser cómoda fuera de casa

Hay otra situación en la que una sordina de estudio resulta especialmente útil y de la que se habla bastante menos.

Calentar antes de una actuación.

No siempre tenemos una sala disponible. Puede que estemos detrás de un escenario, en un pasillo, en un hotel o rodeados de otros músicos.

Poder hacer ejercicios suaves sin generar demasiado volumen hace que una sordina de estudio termine viajando constantemente dentro del estuche.

En ese caso, tamaño y peso también importan.

Un accesorio que funciona perfectamente pero ocupa una parte enorme del estuche posiblemente termine quedándose en casa más veces de las que debería.

Nuestra forma de entender una sordina de estudio

Cuando desarrollamos una sordina de estudio para trompeta en 3DTONE, partimos precisamente de ese equilibrio.

No buscábamos únicamente “hacer la trompeta más silenciosa”.

Queríamos desarrollar una herramienta que pudiéramos utilizar realmente para estudiar.

Eso implica trabajar sobre la reducción sonora, pero también prestar atención a cómo responde el instrumento, qué resistencia genera y cómo se siente durante la interpretación.

Sordina de estudio de Trompeta 3DTONE

Una demostración de este tipo es probablemente la forma más sencilla de entender la diferencia.

No hace falta explicar durante dos minutos lo que reduce el sonido. Basta con escucharlo.

Una sordina no sustituye completamente a tocar sin ella

También conviene decir algo que a veces se pasa por alto.

Poder estudiar con sordina no significa que debamos realizar absolutamente todo nuestro estudio con ella.

Cuando sea posible, es recomendable mantener también sesiones sin sordina.

La sensación del aire, la proyección, el timbre y la respuesta del instrumento cambian cuando retiramos cualquier elemento de la campana.

La sordina tiene que ayudarnos a estudiar cuando las circunstancias no nos permiten tocar con normalidad, no convertirnos en dependientes de ella.

Puedes utilizarla para trabajar digitación, repertorio, articulación o determinados ejercicios cuando necesitas reducir el ruido y reservar otras partes del estudio para cuando puedas tocar libremente.

¿Merece la pena comprar una sordina de estudio para trompeta?

Si puedes tocar siempre que quieras sin molestar a nadie, probablemente no sea el accesorio más urgente de tu estuche.

Pero si alguna vez has dejado de estudiar porque era demasiado tarde, porque había gente en casa o porque estabas viajando, la situación cambia completamente.

Una buena sordina de estudio no pretende mejorar tu trompeta.

Pretende darte algo mucho más sencillo:

poder tocar cuando de otra forma no podrías hacerlo.

Y cuando eliges una, merece la pena fijarse no solo en cuánto sonido consigue eliminar, sino también en cómo se siente el instrumento mientras la estás utilizando.

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