Móvil, ebook o tablet: ¿qué es mejor para leer partituras?
Móvil, ebook o tablet: ¿qué es mejor para leer partituras?
Hace unos años, llevar las partituras a un ensayo significaba cargar con una carpeta llena de papeles. Hoy podemos llevar cientos de obras en un dispositivo que cabe en el bolsillo.
La pregunta ya no es tanto si merece la pena utilizar partituras digitales, sino qué dispositivo resulta más cómodo para hacerlo.
¿Es suficiente con el móvil? ¿Merece la pena comprar una tablet exclusivamente para música? ¿Puede un eBook ser mejor opción si tocamos muchas horas o actuamos en exteriores?
La respuesta depende mucho más del tipo de músico que del propio dispositivo.
Leer partituras desde el móvil: la opción más sencilla
El móvil tiene una ventaja difícil de superar: ya lo llevamos encima.
No tenemos que comprar otro dispositivo, acordarnos de cargarlo o añadir más peso a nuestro estuche. Podemos guardar repertorios, descargar PDFs, organizar canciones por carpetas y abrir una partitura en cuestión de segundos.
Para músicos de banda, charanga o agrupaciones que utilizan partituras relativamente sencillas, puede ser una solución muy práctica.
Especialmente cuando tocamos de pie.
Un teléfono pesa poco y puede colocarse directamente sobre el instrumento utilizando un atril para móvil, evitando tener que llevar un atril convencional durante un pasacalles, una procesión o una actuación en movimiento.

Ahí es donde el móvil cobra especialmente sentido. No pretende reproducir el tamaño de una hoja A4, sino conseguir que llevar y consultar el repertorio sea mucho más cómodo.
Evidentemente, el tamaño de pantalla tiene un límite.
En partituras muy densas, con muchas líneas o anotaciones pequeñas, tendremos que ampliar más o cambiar de página con mayor frecuencia. Para determinadas obras puede resultar incómodo.
Pero si principalmente utilizamos guiones, marchas, pasodobles, repertorio de charanga o partituras que conocemos parcialmente, muchas veces una pantalla más pequeña es suficiente.
¿Cuándo merece la pena pasar a una tablet?
Una tablet cambia bastante la experiencia porque permite acercarnos mucho más al tamaño de una partitura tradicional.
Y ese espacio extra se nota.
Podemos visualizar una página prácticamente completa, hacer anotaciones con un lápiz digital, organizar bibliotecas grandes y utilizar aplicaciones específicamente desarrolladas para músicos.
Para un músico que ha decidido abandonar el papel casi por completo, suele ser una solución muy versátil.
También permite utilizar el dispositivo para muchas otras tareas: estudiar, grabar, editar documentos, visualizar vídeos, utilizar aplicaciones musicales o compartir archivos con otros miembros de la agrupación.
El inconveniente aparece cuando salimos del ensayo convencional.
Una tablet pesa bastante más que un móvil y, dependiendo de su tamaño, no siempre resulta cómoda para colocarla directamente sobre un instrumento. Para tocar sentado delante de un atril funciona perfectamente; para caminar durante un pasacalles, la situación cambia.
También hay que tener en cuenta los reflejos.
Las pantallas LCD y OLED convencionales generan su propia luz y pueden verse muy bien en interiores, pero bajo determinadas condiciones de luz exterior o focos podemos tener más reflejos que sobre una hoja de papel.
Por eso no existe una respuesta universal.
Un músico de orquesta sentado probablemente valore mucho una pantalla de 12 o 13 pulgadas. Un trompetista que pasa dos horas andando durante una actuación probablemente valore bastante más llevar únicamente su teléfono.
¿Y un eBook para partituras?
Aquí encontramos una tercera opción que cada vez resulta más interesante: los dispositivos de tinta electrónica o E-Ink.
La sensación visual se parece mucho más al papel.
En lugar de depender de una pantalla convencional retroiluminada, la tinta electrónica aprovecha la luz ambiente. Esto hace que se lea especialmente bien bajo luz natural y que los reflejos sean mucho menos problemáticos.
Para músicos que pasan muchas horas leyendo partituras o actúan frecuentemente en exteriores, puede tener bastante sentido.
Además, el consumo energético de este tipo de pantallas suele ser muy reducido.
Pero la tinta electrónica también tiene sus limitaciones.
Los cambios de pantalla son más lentos que en una tablet convencional y la experiencia táctil no suele tener la misma fluidez que encontramos en un iPad o una tablet Android.
Eso importa mucho si queremos utilizar el dispositivo para multitud de aplicaciones, pero bastante menos si lo que queremos hacer el 90 % del tiempo es algo tan sencillo como:
mostrar una partitura y pasar a la siguiente página.
Y precisamente por eso los eReaders pueden tener mucho sentido para músicos.

Músico tocando con ebook
El tamaño de pantalla importa, pero no siempre cuanto más grande mejor
Es fácil pensar que para leer partituras deberíamos comprar automáticamente la pantalla más grande posible.
No necesariamente.
Una pantalla grande es fantástica si vamos a colocarla sobre un atril convencional. El problema llega cuando queremos transportarla o sujetarla al propio instrumento.
La decisión debería empezar por una pregunta mucho más sencilla:
¿Dónde voy a utilizar mis partituras?
Si vas a estudiar principalmente en casa, conservatorio o ensayo y siempre tienes un atril delante, una tablet grande ofrece muchísima comodidad.
Si eres músico de calle y haces pasacalles o actuaciones en movimiento, un dispositivo compacto probablemente sea más práctico.
Y si buscas una experiencia similar al papel, haces sesiones largas y necesitas buena visibilidad en exteriores, la tinta electrónica empieza a resultar especialmente interesante.
¿Qué utilizamos nosotros para las partituras digitales?
En 3DTONE llevamos tiempo trabajando precisamente alrededor de este problema.
Nuestros atriles nacen de la necesidad de poder utilizar móviles y dispositivos electrónicos directamente mientras tocamos, especialmente en situaciones donde un atril tradicional no es práctico.
Por eso hemos desarrollado soportes específicos para diferentes instrumentos.
Una trompeta no necesita el mismo sistema que un saxofón, una tuba o una trompa. Cambian el peso, la posición del músico, la geometría del instrumento y el lugar desde el que resulta cómodo leer.
El sistema magnético permite acercar el dispositivo al atril y retirarlo cuando termina la actuación, sin tener que introducirlo y sacarlo constantemente de una pinza.
La idea es sencilla: hacer que utilizar partituras digitales resulte tan natural como utilizar una lira tradicional.
Entonces, ¿móvil, tablet o eReader?
Si tuviéramos que resumirlo de la forma más sencilla posible, diríamos que no existe un ganador absoluto.
El móvil es probablemente la solución más práctica para músicos en movimiento. Ya lo llevamos encima, pesa poco y permite consultar rápidamente nuestro repertorio.
La tablet resulta especialmente cómoda cuando queremos sustituir casi por completo las partituras en papel, sobre todo si tocamos sentados o utilizamos un atril convencional.
El eReader puede ser la opción más interesante para quien prioriza lectura, autonomía y visibilidad exterior por encima de tener un dispositivo multimedia extremadamente rápido.
Pero incluso esta elección puede cambiar dependiendo del día.
Puedes estudiar con una tablet en casa y utilizar el móvil durante una actuación. O utilizar un eReader como dispositivo principal para partituras y mantener el teléfono como alternativa.
Lo importante no es tener el dispositivo más grande o más caro, sino encontrar una combinación que haga que consultar tus partituras sea más sencillo mientras estás tocando.
Llevar tus partituras directamente en el instrumento
Si utilizas el móvil o un eBook para tus partituras y tocas en banda, charanga, procesiones, pasacalles o actuaciones donde necesitas moverte, puedes consultar nuestros atriles para móvil 3DTONE.
Disponemos de modelos específicos para trompeta, trombón, saxofón, trompa, clarinete, tuba, bombardino y otros instrumentos.


